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Surf en Argentina – Mi viaje de surf por Mar del Plata, Miramar y Quequén

Después de mis emocionantes primeros días en Buenos Aires, sentí la necesidad de ir al mar. Quería conocer la costa argentina y, sobre todo, pasar más tiempo con mi gran pasión: el surf en Argentina. Así comenzó mi pequeño viaje de surf por Mar del Plata, Miramar y Quequén.

Mar del Plata – una noche en la gran ciudad junto al mar

En autobús llegué a Mar del Plata, una de las ciudades costeras más conocidas de Argentina. Era verano, y aun así hacía sorprendentemente fresco: solo unos 19 grados y con mucho viento. La ciudad estaba llena de gente de vacaciones, las calles tenían mucha vida, pero de alguna manera no me sentí del todo a gusto allí. Quizás porque solo me quedé una noche.

Me alojé en el Sauce Hostel de Mar del Plata, perfectamente ubicado para explorar la ciudad.

Era verano, y aun así sorprendentemente hacía fresco — unos 19 grados y mucho viento.

La ciudad estaba llena de gente de vacaciones, las calles tenían mucha vida, pero de alguna manera no me sentí del todo a gusto allí. Quizás porque solo me quedé una noche.

Miramar – tranquilidad, naturaleza y surf entre bosques

Muy diferente fue en Miramar, mi siguiente parada. Allí me alojé en el Surf Camp Miramar, una casa en medio del bosque, un poco fuera de la ciudad.

Miramar me encantó desde el primer momento: más pequeña, relajada y con un ambiente increíblemente tranquilo y agradable.

Las playas son largas y amplias, y aunque en verano hay mucha gente, todo se distribuye bien. Casi todos los días fui a surfear en Miramar con mi grupo, junto a un instructor y, por supuesto, con traje de neopreno, porque el agua estaba bastante fría. El aire era agradable, unos 23 grados, perfecto para mantenerse activo. Por la tarde refrescaba un poco, pero encajaba perfectamente con el ambiente relajado del lugar.

Quequén: surf, buena vibra y nuevas amistades

La última parada de mi viaje de surf fue Quequén. También allí estuve en un surf camp, en el Hostel La Casa de al Lado, en una habitación compartida con mi pequeño grupo. Éramos una familia argentina con dos hijos casi adultos, una ecuatoriana de Buenos Aires… y yo.

Con la ecuatoriana me llevé muy bien desde el primer momento. De ese encuentro nació una amistad que fue mucho más allá de este viaje: nos volvimos a ver más tarde en Buenos Aires e incluso en Ecuador. Este tipo de conexiones son las que hacen que viajar sea tan especial para mí.

Los días en Quequén estuvieron llenos de sesiones de surf: las olas eran más pequeñas, pero constantes, perfectas para practicar. También disfruté mucho la parte culinaria: en el campamento la comida estaba incluida, y una noche fuimos a cenar a un restaurante precioso frente al mar. No recuerdo el nombre, pero la vista al agua y el ambiente acogedor aún los tengo muy presentes en la memoria.

Conclusión

Mi viaje de surf a lo largo de la costa argentina fue una experiencia inolvidable. No solo por las olas, sino también por los encuentros, la atmósfera relajada y los pequeños momentos que permanecen en la memoria.

Para mí fue el contraste perfecto con el comienzo tan animado en Buenos Aires, y al mismo tiempo una oportunidad maravillosa para seguir viviendo mi pasión por el surf en Argentina y descubrir nuevos puntos de surf. Por fin otra vez el mar, las olas y esa sensación que más amo: surfear.